EL ENCANTO DE LA PAREJA MITICA PITUSIRAY Y SAWASIRAY.- Orqo Waranqa, señor de Qhallqa, trajo de sus correrias por las yungas misteriosas una niñas de extraordinaria belleza , fruto de sus amores con alguna princesa desconocida. Se llamaba Pitusiray. Al pasar los años se convirtio en una joven de ojos negros y ardientes como la noche, tez mate, talle juncal y moviminetos de gracias felina por encargo de su padre la guardaban en su palacio cien doncellas y quinientos guerreros. El Kuraka tenía unas tierras que el sol quemaba en los bajíos donde la lluvia escaseaba y ofreció la mano de la niña al que pudiera llevar el agua hasta los surcos resecos." Quien logre esta hazaña, declaro, será digno de sentarse en mi meza y llamarme con el nombre de padre". Rit'isiray y Sawasiray, príncipes del ande, se disputaron la primacía de la empresa que era casi imposible por las condiciones del lugar. El primero trato de llevar el agua rodeando las faldas de una montaña llamada por su forma Sunqoqata, el cerro de corazón, pero fracaso en su intento. Sawasiray construyo con ayuda de los dioses una gran represa en una alta y misteriosa laguna de donde partieron los canales de riego que divificaron las estériles tierras de Orqo Waranqa. La princesa de caso con el vencedor obedeciendo las ordenes de su padre . El matrimonio fue pomposo y las fiestas duraron treinta días. Pero una noche en que "La tempestad enturbio el cielo de calca", Pitusiray huyo con Rit'isiray, a quien amaba en secreto ambos creyeron que podían vencer las montañas y salvarse de las iras del gran señor de Qhallqa. Sawasiray descubrió su fuga y los siguió loco de dolor. Fue tanta su amargura que los dioses compadecidos convirtieron a la infiel y a su esposo en dos cumbres nevadas que se miran pero que nunca se encuentran.
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